Lograr la acción concertada de los actores de las cumbres y de la costa mediante mancomunidades y fondos de agua, asegurando la inversión pública para proteger los servicios ecosistémicos y reduciendo los riesgos de desastres asociados al cambio climático.
• 2 regiones conectadas bajo el enfoque de la cumbre a la costa (Áncash y Piura).
• 2 ecosistemas estratégicos protegidos: Puna (Áncash) y Páramo (Piura).
• Alianzas institucionales en marcha con más de 10 actores clave entre comunidades, juntas de usuarios y municipios.
• 1 sistema de alerta temprana ante aluviones diseñado para la ciudad de Huaraz.
• Proyecto cerrado. Sus enfoques organizativos continúan operando formalmente a través de las mancomunidades autónomas.
• Conformación y consolidación de mancomunidades municipales líderes (como Tres Cuencas y Waraq) que siguen gestionando inversión pública para proteger servicios ecosistémicos.
• Co-implementación de planes de manejo en la zona costa del río Santa con Fundación Natura Chimbote y gestión local con la Asociación Urpichallay-
• Establecimiento de las bases técnicas y organizativas para el desarrollo de fondos de agua en la región Piura.
• Fortalecimiento de la cooperación mutua entre los municipios/comunidades de las cumbres y los usuarios de agua de la costa baja (incluyendo articulación con proyectos especiales CHINECAS y CHAVIMOCHIC).
• Implementación del programa HIGHMAP en colaboración con la Universidad de Texas para tratar el riesgo de aluviones, logrando co-diseñar el proyecto de alerta temprana para la ciudad de Huaraz junto a CARE, la Mancomunidad Waraq y el MINAM.
Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID Perú).
Instituto de Montaña.
Comunidades Campesinas Cordillera Blanca (Áncash) y El Toldo, Espíndola, San Juan y Totora (Piura); Municipalidades provinciales y distritales asociadas; Juntas de usuarios de agua de la costa (JUSAL).
El retroceso acelerado de los glaciares andinos amenaza la disponibilidad de agua en la costa (una de las zonas más áridas del país), lo que exige la protección urgente de ecosistemas reguladores como punas y páramos, además de mitigar el riesgo de aluviones por desborde de lagunas glaciares.