Puna Resiliente

Adaptación al Cambio Climático
Incrementar la resiliencia de las comunidades, ecosistemas y medios de vida afectados por el cambio climático mediante el establecimiento de financiación pública y privada para invertir en medidas AbE y CVCR.
Arequipa, Apurímac, Cusco, Lima (Yauyos) y Puno

Estado

En curso

Inicio

2024

Fin

2030
  • Alrededor de 24 ooo hectáreas en los ecosistemas altoandinos han sido conservadas, recuperadas, y se manejan de forma sostenible.
  • Más de 60 500 personas se benefician directamente del manejo sostenible del ecosistema de puna, y 2 millones se benefician indirectamente. En ambos casos, la mitad son mujeres.
  • Las medidas de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) apoyadas, es decir, la restauración y conservación de qochas, humedales y pastizales, permiten captar y almacenar agua durante la estación de lluvias o cuando los glaciares se derriten y, así, recargar los acuíferos. Esto aumenta la disponibilidad de agua durante la estación seca para la agricultura, la ganadería y el consumo humano.

Financiadores

Green Climate Fund, el Estado peruano a través del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, el Gobierno de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) y el Gobierno de Canadá

Implementadores

Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), Profonanpe (el Fondo Ambiental del Perú), Ministerio del Ambiente (MINAM) a través del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), el Instituto de Montaña (IdM) y la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit GmbH.

Beneficiarios

Comunidades altoandinas de Arequipa, Apurímac, Cusco, Puno y Yauyos (Lima)

Problemas generales

Aproximadamente 4,5 millones de personas viven en la zona altoandina de Perú. La mayoría crían animales, como alpacas o llamas, y se dedican a la agricultura. El ecosistema d la puna, en el sur del Perú, asegura el suministro de agua a la costa.
Sin embargo, el cambio climático está teniendo un enorme impacto negativo en la zona: los glaciares se derriten, los patrones de lluvia cambian, y las sequías, inundaciones y heladas severas perjudican la producción ganadera y agrícola, así como la provisión de agua. Los medios de vida de la población se ven amenazados u aumenta, así, la vulnerabilidad de las comunidades.

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